
Cómo mantener seguros los calentadores infrarrojos en el baño
Seamos honestos: los baños son un verdadero desafío para los dispositivos electrónicos. Hay vapor por todas partes, y de vez en cuando caen gotas de agua, lo cual puede causar cortocircuitos. Si colocas un calentador infrarrojo en una zona húmeda, no puedes actuar de forma improvisada. Es necesario utilizar aislantes y sellos adecuados; de lo contrario, te arriesgas a problemas.
La verdadera zona de peligro: las terminales
Lo cierto es que la lámpara en sí suele funcionar bien. Pero el verdadero problema surge donde los cables se conectan con el tubo de cuarzo. Utilizamos conectores de tipo R7 o SK15, pero estos solo funcionan si están protegidos dentro de una carcasa que impida la entrada de humedad. Si esa carcasa no está bien sellada, la condensación se acumulará sobre los electrodos. Una vez que eso ocurra, la electricidad encontrará un camino que no debería tomar. Para evitar esto, utilizamos silicona de alta temperatura o polímeros reforzados. Es la única manera de evitar que el vapor ingrese al interior del dispositivo.
Algo sobre el cuarzo y el agua dura
Utilizamos cuarzo de alta pureza para las carcasas, ya que es un excelente aislante, incluso cuando está muy caliente. Pero hay un problema: es necesario mantener el vidrio limpio. Si tienes agua dura, se pueden formar depósitos minerales que crean una capa conductora en la superficie. Si la tensión eléctrica es suficientemente alta, se producirán arcos eléctricos. Eso no es nada bueno, y definitivamente no es seguro.
No escatimes en los cables
Es tentador colocar una lámpara de alta potencia en un espacio reducido del baño, para obtener calor rápido. Pero tanta potencia ejerce una gran presión sobre los cables. Si usas cables baratos y de grosor insuficiente, el calor quemará el aislamiento de los cables. Siempre utilizamos cables resistentes al calor. Es un poco más trabajo, pero evita que los cables se derritan y previene que los hilos expuestos causen problemas.
Producimos estas unidades sometiéndolas a pruebas rigurosas, comprobando su resistencia al agua y a la humedad al 95%. Al final, puedes tener la lámpara más sofisticada del mundo, pero si su carcasa no está diseñada para el nivel de humedad del ambiente, estás esperando que ocurra un cortocircuito.