
Detengan el agrietamiento del vidrio: ¿Por qué precalentamos el vidrio con luz infrarroja?
Cualquiera que haya pasado tiempo cortando vidrio conoce bien la frustración que supone cuando el vidrio se rompe en un lugar inesperado. Haces un corte perfecto, pero luego… ¡crack! La grieta se extiende. Al final, quedan bordes irregulares o esquinas agrietadas que arruinan todo el pieza. En ese caso, o bien tiras esa pieza a la basura, o bien inviertes mucho tiempo y dinero en pulirla para poder usarla de nuevo.
En realidad, se trata de luchar contra las tensiones internas del vidrio.
La solución es sencilla: no cortes vidrio frío. Utilizamos lámparas de infrarrojo de onda corta para calentar la superficie justo antes de hacer el corte.
¿Cómo funciona realmente?
Imagina que el vidrio frío es rígido y tenso. Cuando se rompe, esa tensión hace que la grieta se extienda de forma aleatoria. Al aplicar radiación infrarroja dirigida sobre la superficie del vidrio, logramos ablandarla un poco. Obviamente, esto no derrite el vidrio, pero sí lo relaja lo suficiente como para que la grieta siga exactamente por donde se debe. Así obtenemos un corte limpio y preciso, sin grietas.
Configuración adecuada
Por lo general, utilizamos lámparas de cuarzo de onda corta. Son ideales porque generan mucha energía en un espacio reducido. No hay necesidad de perder tiempo calentando todo el horno; las lámparas calientan la superficie del vidrio casi al instante.
Pero hay que tener cuidado con la configuración. Si aumentas demasiado la potencia o colocas las lámparas demasiado cerca del vidrio, podrías provocar un choque térmico y hacer que el vidrio se rompa antes incluso de tocarlo. Si la potencia es demasiado baja, volverás al mismo problema: vidrio frágil. Para mantener todo estable, utilizamos un pirómetro para vigilar la temperatura de la superficie y ajustar la temperatura en tiempo real.
Algunas advertencias desde el taller
Si planeas instalar estas lámparas, ten en cuenta que no son algo que se pueda utilizar sin más.
Primero, piensa en el flujo de aire. Estas lámparas generan muchísimo calor. Si la ventilación no es adecuada, podrías dañar los cables o deformar los reflectores.
Además, asegúrate de mantener las lámparas de cuarzo limpias. Un poco de polvo o algunos fragmentos de vidrio pueden parecer cosas sin importancia, pero crean puntos calientes que dañan las lámparas mucho más rápido de lo necesario.
Oh, y una última cosa: utiliza cables resistentes a altas temperaturas. Créeme, no querrás descubrir por experiencia propia lo que pasa cuando el aislamiento estándar entra en contacto con una lámpara de infrarrojos.